Este es un pequeño libro que sin importar la cantidad de letras o paginas crea muchas expectativas en el ámbito socioeconómico que vivimos en estos tiempos dígase siglo XXI. Su autor, Stéphane Hessel, de 93 años (nació en 1917), es un ejemplo único y extraordinario de compromiso con la humanidad a lo largo de toda su vida velando así para la liberación de Francia, siendo arrestado por la Gestapo en 1944, pasando por varios campos de concentración,. Superadas las torturas, las condenas a muerte, todos los sacrificios y vejaciones, pensando que la vida que se ha encontrado tiene que usarla con compromisos, porque tenemos la necesidad ahora mas que nunca de velar juntos por una sociedad de los sin papeles, de los inmigrantes, una sociedad donde los medios están enre las manos de los que tienen tantas cosas que habríamos rehusado respaldar si hubiéramos sido verdaderos herederos del consejo nacional de resistencia, es por esto Las razones para indignarse sean mayores o iguales ahora que en la Resistencia, justamente porque se están desarticulando y aniquilando todos los avances que el Programa de la Resistencia estableció :
Un Plan completo de Seguridad social que asegure a toda la ciudadanía los medios básicos de subsistencia cuando no puedan procurárselos por el trabajo.Una pensión que permita a los trabajadores terminar dignamente sus vida, Nacionalización de todas las fuentes de energía y de bancos. Un orden económico que subordina los intereses particulares al interés general. Libertad de Prensa, independiente del Estado, de las potencias Económicas y de las influencias extranjeras. Instrucción pública de calidad para todos los niños franceses sin discriminación.
La pérdida de todos estos logros tiene que revelarnos, junto a los dos grandes desafíos de nuestro tiempo: El abismo cada vez mayor entre los pobres del mundo, cada vez más, y los ricos, cada vez más ricos. Los derechos humanos y la situación del Planeta. Conseguir que unos derechos internacionales se cumplan por los países que los firmaron, prácticamente la totalidad de la ONU, y evitar la degradación y el expolio de la naturaleza, que si no son detenidos, llevará al planeta en breve a su desaparición.
Estos puntos son razones más que suficientes para la resistencia y el compromiso. Por eso, en estos momentos toda la población y fundamentalmente los jóvenes tienen que indignarse y comprometerse para conservar y hacer avanzar esos valores, comprometidos más que nunca en un mundo de expulsión de inmigrantes, donde se ponen en cuestión la jubilación y las pensiones, todos los logros de la Seguridad Social, donde los Medios de Información están en manos de los poderosos. Los responsables políticos , económicos, intelectuales y el conjunto de la sociedad no pueden someterse a la actual dictadura internacional de los mercados financieros que amenaza la paz y la democracia.
Ante todo esto no vale la indiferencia, pensar que “no puedo hacer nada, me busco la vida” es perder uno de los componentes fundamentales que nos hace humanos: la facultad de indignarse y el consecuente compromiso. Éste es responsabilidad de cada ser humano, de cada individuo, como predicaba el filósofo Jean Paul Sartre: “vosotros sois responsables como individuos…La responsabilidad del hombre no puede abandonarse en un poder o en un dios…hay que comprometerse en nombre de la responsabilidad de persona humana”.
Y no podemos perder tiempo, si no queremos volver a vivir la amenaza del fascismo que, a pesar de la derrota del 45, no ha desaparecido por completo y puede reproducirse, sobre todo si no hacemos una “verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas que solo proponen como horizonte para nuestra juventud el consumo en masa, el desprecio de los más débiles y de la cultura, la amnesia general y la competitividad a ultranza de todos contra todos”